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lunes, 18 de julio de 2011

Magdalena trenzas largas - Facundo Cabral


Cada cantor es una buena noticia
cada cantor es un soldado menos



Para ahorcarse resultó la noticia de la muerte de Facundo Cabral, que no estará entre mis favoritos pero es un referente (más por su letra que por su música) de la música Latinoamericana, de la canción social y del Folklore.

Me aguanté las ganas de publicar "No soy de aquí ni soy de allá" que bien trillada ha estado por todos lados en estos días, y más bien traigo una canción que se sale de su libreto de AQUÍ LES TRAIGO LA VERDAD que fue lo que le puso espinas a su pastel, y por eso no me tragaba toda su producción, solamente el decorado.

Entre ese decorado, destaca esta melancólica canción que recuerda y añora pequeños trozos que arman el rompecabezas de un pasado con esplendor: La calle, los amigos, la guitarra, el boticario, la casa... ¿Dónde está todo eso que se asocia con años felices?

El núcleo de todo es Magdalena, trenzas largas. Todos los recuerdos tienen sentido porque embellecían su entorno, porque hacían parte de su aire y su caminar. Pero ahora, todos son retazos con los cuales querer armar una manta para taparnos del frío de no encontrarte, Magdalena

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MAGDALENA TRENZAS LARGAS
Música: Oswaldo Avena
Letra: Facundo Cabral

¿Adónde está la calle en donde los domingos
llegaban con la banda?...
¿Adónde la guitarra y aquellos marineros
que lo incendiaban todo?...

¿Adónde las muchachas que nunca consiguieron
disimular las ganas?...
¿Adónde las abuelas que criticaban todo
detrás de las ventanas?...

El sol caía sobre la plaza desnuda y vacía como la nostalgia
y yo me tendía en la siesta larga
soñando contigo que nunca legabas.

Magdalena trenzas largas,
ojos negros, manos blancas,
ojos negros, trenzas largas,
Magdalena...

¿Adónde están los niños que daban vuelta todo
en el viejo mercado?...
¿Adónde el cura Pedro que nos metió jugando
en el libro sagrado?...

¿Adónde está la casa en donde las palomas
llegaban a mi cama?...
Y el viejo boticario que lo sabía todo
y no decía nada...

VERSIÓN DE FACUNDO CABRAL




VERSION EN VIVO DE MARIANA AVENA Y OSWALDO AVENA




Para resaltar:
Soñando contigo, que nunca llegabas

viernes, 10 de junio de 2011

Zamba para olvidar - Daniel Toro


El gran problema es que tenemos buena memoria. Si pudiéramos olvidar con mayor facilidad, habría menos consultas al psicoanalista y quizá menos colgados.

Este proceso de olvidar es largo, a veces doloroso, porque tenemos que dejar de pensar que sería buena idea hacer el esfuerzo de empujar aquella pared porque con el esfuerzo y la voluntad se moverá. Debemos dejar de desear, y olvidar que algún día se tuvo este deseo.

Pero claro, no falta (como en las películas de detectives que sacan un billete de su cartera) el que venga y nos diga "Tal vez esto te refresque la memoria", justo cuando yo empezaba a olvidar. ¿Para qué volviste? No sé para qué volviste.


Zamba para olvidar (Daniel Toro)


No sé para qué volviste
Si yo empezaba a olvidar
No sé si ya lo sabrás
Lloré cuando vos te fuiste
No sé para qué volviste
Qué mal me hace recordar

La tarde se ha puesto triste
Y yo prefiero callar
Para que vamos a hablar
De cosas que ya no existen
No sé para qué volviste
Ya ves que es mejor no hablar.

Qué pena me da, saber que al final
De este amor ya no queda nada
Solo una pobre canción
Da vueltas por mi guitarra
Y hace rato que te extraña
Mi zamba para olvidar

Mi zamba vivió conmigo
Parte de mi soledad
No sé si ya lo sabrás
Mi vida se fue contigo
Contigo mi amor contigo
Qué mal me hace recordar

Mis manos ya son de barro
Tanto apretar al dolor
Y ahora que me falta el sol
No sé que venís buscando
Llorando mi amor llorando
También olvídame vos




Para resaltar:
Qué pena me da saber que, al final,
de ese amor ya no queda nada

sábado, 23 de abril de 2011

¿Qué he sacado con quererte? - Mercedes Sosa


El ritmo de esta canción se llama lamento mapuche, y cuando se escucha pareciera que asistiéramos a una procesión fúnebre, con el muerto a cuestas y un requiem por las malas noticias que se fueron para siempre.

Si, además de escuchar la canción, conocemos la historia de su compositora Violeta Parra, su compromiso social, el gran amor y desamor que le inspiraron sus letras, sabremos que nos encontramos ante una canción sublime, que en cada versito concentra tanto dolor y tanto amor como muy pocas son capaces de lograr.

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¿Qué he sacado con quererte? (Violeta Parra)
¿Qué he sacado con la luna
que los dos miramos juntos?
¿Qué he sacado con los nombres
estampados en el muro?
Como cambia el calendario,
cambia todo en este mundo.
¡Ay, ay, ay! ¡Ay! ¡Ay!

¿Qué he sacado con el lirio
que plantamos en el patio?
No era uno el que plantaba;
eran dos enamorados.
Hortelano, tu plantío
con el tiempo no ha cambiado.
¡Ay, ay, ay! ¡Ay! ¡Ay!

¿Qué he sacado con la sombra
del aromo por testigo,
y los cuatro pies marcados
en la orilla del camino?
¿Qué he sacado con quererte,
clavelito florecido?
¡Ay, ay, ay! ¡Ay! ¡Ay!

Aquí está la misma luna,
y en el patio el blanco lirio,
los dos nombres en el muro,
y tu rastro en el camino.
Pero tú, palomo ingrato,
ya no arrullas en mi nido.
¡Ay, ay, ay! ¡Ay! ¡Ay!



Para resaltar:
¿Qué he sacado con quererte?

jueves, 10 de febrero de 2011

Flor Amarilla - El Chaqueño Palavecino


Hoy quisiera, como tantas veces suele intentarse y no se puede, voltear la torta para mirar por encima del hombro, porque también es cierto que hay muchos por ahí que quisieran ver cómo quedamos colgando del árbol más cercano mientras ellos se frotan las manos de gusto. Conozco a más de uno que ya quisiera mirar al suelo buscándome, para ver si en verdad me estaba muriendo por él, para verme viendo el cielo buscándolo, pero no.

Y no, porque también hay canciones como esta, que logran (al contrario que el rompecabezas de aterciopelados) darles su buen portazo en la nariz. ¿Querías verme llorando? ¡¡Pues TOMA!! que tu recuerdo en mi piel hace rato que se cubrió de gramilla.

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La Flor Amarilla - El chaqueño Palavecino


Con una carta de amor
Yo me jugue el corazón
En las barajas del viento
Y no esperaba este adiós
Aunque lo niegue tu voz
Me va gritando el silencio

Buscando algún mas allá
Tu luna nueva se va dejándome para siempre
Pero en mi cielo tendrás
Después de la oscuridad
La luna en cuarto creciente

Y sé también que alguna vez
Seras mi flor amarilla
Y olvidaré que el ayer
Y tu recuerdo en mi piel
Se cubrirá de gramilla
De este naufragio mi bien
Aunque no lo pueda creer
Saldré solito a la orilla

Por más que no volverás
A mí me gusta pensar que
Tu calor me despierta
Y por si acaso no mas
La puerta de mi ansiedad
Se va quedando entreabierta


Para resaltar
Tu recuerdo en mi piel se cubrirá de gramilla

martes, 25 de enero de 2011

Sin Pique - José Larralde


Cuando uno se pone a exagerar en el uso de las metáforas (por ejemplo, esta de ahorcarse) se le olvida el significado original, que para muchos tiene un significado literal. Desconsoladoramente literal.

Por ejemplo, muchos habrá que quieren colgarse de puro mimados, un puro berrinche, una patética pataleta, y allí meten su metáfora para tratar de darle fuerza a su impresentable arrogancia. Dirán, por ejemplo, que se mueren de hambre cuando se les ha retrasado 40 minutos el almuerzo.

La canción de hoy está dedicada a todos ellos para quienes pasar hambre no es una metáfora, especialmente para quienes tienen dos buenas manos con muchas ganas de trabajar, y a pesar de ello les agarra el día sin la esperanza de poder comer.
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Sin Pique - José Larralde

Se viene la cosecha fina,
después de una esquila que poco dejó,
y voy camino de la estancia,
con hambre y con ansias de ver al patrón.

Ya no tengo plata, y pa colmo
ya no dan mis hombros pa tanto cinchar.
Me pongo a pensar en mi rancho,
y veo que el carancho ya empieza a rondar.

No tengo ni vacas ni chanchos, y el charqui
en el gancho dejó de colgar.

Ave María, ande anda el patrón,
Ave María, ni un perro salió.
Me acuerdo de la sopa de ajo,
mastico un barajo y dispacio me voy.
Por miedo a que el rico se enoje,
mi lengua se encoge, que maula que soy!.

Que mucho se agranda el recuerdo,
si ya pa tenerlo mi alma no da más,
me veo de guampa en la tierra,
sin lazo en la yerra, sin potro a amansar.

Pa colmo no hay pique en la reja,
el cuervo se queja, la vaca da más.
El rabo se tapa con lonja,
la panza es esponja, pa viento no más.

El hambre los ranchos achica,
y el ruido de tripas se hace popular.


Para resaltar:
Ave María, ni un perro salió

sábado, 20 de marzo de 2010

Grito Changa - José Larralde


Lo más triste de las elecciones de mi país es que millones de personas perjudicadas por las malas decisiones de este gobierno sale a apoyarlo, en una incomprensible muestra de querer besar la mano que te va a golpear. Millones de personas que no tienen acceso a una salud eficiente y a bajo costo, a un trabajo digno, bien pagado, a un trato digno por parte de los patrones y a que no usen su hambre para manipularles, resultaron votando por los partidos que promueven leyes que permiten esta situación.

La canción de hoy muestra el desasosiego de muchos en la historia del pobre hombre con unas enormes ganas de trabajar, muchos motivos para hacerlo, muchas necesidades para suplir, que se ve afectado por un sistema que lo obliga a regalar su trabajo, sin posibilidades de protestar porque necesita ese mal pagado empleo para no llegar a su casa con las manos vacías. Hasta el más manso se enerva con semejante destino

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GRITO CHANGA - JOSÉ LARRALDE

Me ofrecieron conchabo para ir tirando, para ir tirando,
el trabajo anda escaso, la paga estrecha y el lomo es ancho.
Porque tengo a mis hijos que a puro brazo los estoy criando,
me priendo a cualquier cosa, el hambre es mucho y el pan escaso.

Clavo el hacha en el árbol, saco los yuyos, armo el andamio,
no tengo oficio fijo, de muy chiquito, viví cinchando.
Hoy no tengo derecho ni pa embromarme dentro el salario.
El patrón ya me dijo que si me enfermo no se hace cargo.

¡La pucha! Que valgo poco, si no me alcanza ni pa cigarro,
y el hueso que llevo a casa dentro del pecho me está golpeando.
Si me agarra la rabia y pego el grito, me estoy pensando,
que mis pobres cachorros, no tienen culpa pa darles cargo.

Que venga el sabio y diga si mi trabajo no vale de algo.
Que el sabio me conteste, si pa tranquiarla no soy un galgo.
Si el sabe todo eso, sabe de sobra que es poco el pago.
Por saber tantas cosas, hacen que el pobre reviente de asco.

¡La pucha! Que valgo poco, si no me alcanza ni pa cigarro,
y el hueso que llevo a casa dentro del pecho me está golpeando.
Si me agarra la rabia y pego el grito, me estoy pensando,
que mis pobres cachorros, no tienen culpa pa darles cargo.




Para Resaltar:
Me prendo a cualquier cosa, el hambre es mucho y el pan escaso

sábado, 26 de diciembre de 2009

La Navidad de Luis - Leon Gieco

Claro, en esta época que el triste es más triste, el pobre es más pobre, el solitario se siente aún más solo (A menos que haya sido sensato y haya dejado de importarle las pendejadas habituales de este mes) y el ignorado lo es aún más (Especialmente si e comienzan a llegar cientos de correos cadena celebrandole la navidad y deseándole venturoso año nuevo), es obvio que no va a faltar el que quiera mandar todo al cuerno de una vez por todas. Por eso quise traer al blog una canción sobre el tema, y esta canción no será "Navidad sin tí" de los Bukis (que parece, ¡oh infortunio! jamás pasará de moda), ni "Esta navidad no es mía" de Darío Gómez, ni "El ausente" de Pastor López ni ninguna de esas que exacerba las cursilerías decembrinas.

Y es que éstas canciones son tan específicas que en enero, una vez dejan de sonar, ya a nadie le importa dónde está el ausente ni nadie recuerda el día en que te perdí. Lo volverán a hacer en once meses y mientras tanto se seguirán las broncas, envidias y odios que se tomaron la tregua de temporada.

Por eso la canción de hoy no podía pertenecer a ese montón. Más bien, es una canción que le da la espalda a esa sobredimensionada importancia, dignamente, con gallardía (Como en el esgrima). Luis simplemente dice "Mi vida no es de navidad", y ante los regalos de la señora -(que cree que el problema se soluciona con un regalo de pan y vino) dice simplemente "Mi padre me dará algo mejor".

Yo invitaría a muchos a aprender de Luis, para que dejen tanta lloradera sin sentido, para que con dignidad rechacen a quienes creen que el problema se soluciona con pan y vino o con una tarjeta de gusanito.com.
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LA NAVIDAD DE LUIS (LEON GIECO)

Toma Luis, mañana es Navidad
un pan dulce y un poco de vino
ya que no puedes comprar.
Toma Luis. llévalo a tu casa
y podrás junto con tu padre
la Navidad festejar.
Mañana no vengas a trabajar
que el pueblo estará de fiesta
y no habrá tristezas

Señora, gracias por lo que me da
pero yo no puedo esto llevar
porque mi vida no es de Navidad
Señora, ¿cree que mi pobreza
llegará al final comiendo pan
el día de Navidad?

Mi padre me dará algo mejor
me dirá que Jesús es como yo
y entonces así podré seguir viviendo


PARA RESALTAR:

¿Cree que mi pobreza llegará al final?

miércoles, 15 de julio de 2009

Décimas de Jacinto Luna - José Larralde

Mucha música hay muy hermosa y muy oculta para los oyentes comunes y corrientes, que tenemos acceso solo a lo que nos brinda la radio (y eso a veces es un infortunio), algún amigo de gustos exóticos o algún vecino que quiera presumir de sus poderosos parlantes (y eso siempre es un infortunio). Por ejemplo, y para contrastar con la anterior canción (de Michael Jackson, difundida por todo el mundo), traigo una joyita del sur de Argentina que conocí en el blog de El Forastero y que tiene méritos de sobra para estar en este blog. El mencionado forastero dice que es la mejor canción para que la mirada vaya al suelo para ver cómo se patean piedritas y se arrastran los pies.

Yo pienso que más bien podría ser la canción para ambientar este sentirse solo aún en medio de la más bullente romería, o mejor aún, la canción de fondo para gritarle al mundo entero que me importa un rábano todo y que me importa un rábano si les importa o no. Basta con escucharla y sabrán de qué hablo

Esta sería la canción de la victoria, pero la verdad es otra: Sí me importa. Pasan años de deambular por ahí sintiéndome suficiente y a salvo.  Inmune, podría decir invulnerable, recorriendo el mundo sin raíz, presumiendo de ello,  ¡Pero cuánto quisiéramos esa raiz!  Luego vemos que ahí está, vestigial y raquitica, pero incapaz de ejercer su función, y entonces queremos cortarla de una vez por todas...  para lamentar su ausencia al poco tiempo.  ¡Que alguien me entienda!

Es duro pensar que "Ni me espera una querencia ni los caminos me espanta"...  Pero es peor que cuando me espera una querencia y cuando me espantan los caminos también sienta que "nada me ata a la existencia", ni siquiera esa querencia que con tanta sonrisa andaba esperando.  Esta es la canción de la culpa, la de ir a ahorcarme porque no te puedo sostener la mirada ni corresponder , ni tan siquiera la gratitud a pesar de todos los méritos que quisiste tener.  Llegaste a mi vida cuando el daño ya estaba hecho y ese fue un infortunio que se volvió tuyo.  Me han echao en el fogón tantas ramitas de mataojo!

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Décimas de Jacinto Luna
(Osiris Rodriguez Castillo)


No pregunten de'onde soy,
vengo del tiempo aparcero,
y ni los mismos senderos
Comprenden pa’ donde voy;
voy tiempo arriba y estoy
resignado a mi destino,
de andar siempre peregrino,
durmiendo sobre mis garras,
y despertando guitarras
a la orilla del camino.

Sin fajón en la carona
ni lazo atado a los tientos,
traigo un temblor que los vientos
dejaron en mis bordonas,
y una pena en las lloronas
que no quieren alzar vuelo,
porque el rigor del pihuelo
la lleva atada a mi huella,
pa' que no se hagan estrellas
alumbrando desde el cielo.

Ni me espera una querencia
ni los caminos me espantan
porque no hay pa’ los que cantan
más pago que el de la ausencia;
nada me ata a la existencia,
voy muriendo al tranco lerdo
cada atardecer me pierdo
tras los horizontes rojos,
con un niebla en los ojos
y acosa’o por los recuerdos.

Me han echa’o en el fogón
ramitas de mataojo,
espinas en el rastrojo,
un dolor en el corazón;
y voy con esta canción
en los labios de una herida,
pa’ que al final de mi vida
quede mi canto despierto,
pues todo cocuyo muerto
deja una luz encendida.




Para resaltar:
Nada me ata a la existencia, voy muriendo al tranco lerdo